sábado, julio 11, 2009
Profetas y testigos veraces
12.07.09
Lecturas
Amos 7, 12 – 15
Sal. 84
Ef. 1, 3 – 14
Mc. 6, 7 – 13
No Hay duda de que Dios quiere que seamos testigos suyos, testigos comprometidos y veraces por sobre todo. No hay duda de que ello puede ser toda una aventura, y un desafío lograrlo. Un punto alto en las lecturas es el hecho de reconocer una misión que no es nuestra, sino un encargo que cumplir. Meditemos con las lecturas.
La primera lectura, tomada del profeta Amós, nos habla de su vocación, de cómo el sacerdote del templo de Betel (Amasías), en donde Dios le ha enviado a profetizar, lo echa desde el reino de Israel, para que se vuelva a Judá (su tierra). En el reino de Israel, la corrupción estaba casi institucionalizada, y por eso Dios envía a este profeta, que no es de familia profética, y que por lo mismo, no tiene nada que perder en decir la verdad. En Israel, encuentra incomprensión y desaprobación frente a su ministerio de anuncio y denuncia. En ese contexto, el texto de hoy, en donde leemos como claramente el sacerdote Amasías lo echa del santuario, diciéndole “Vete de aquí vidente… gánate allí la vida…” que “ese es un santuario del rey, un templo del reino”… A ese nivel la corrupción, o sea, si quiere ser profeta, debe decir lo que el rey quiere escuchar, lo que la gente del reino quiere oír. Como Amós no es profeta que se venda, le aclara que su vocación no es de “profeta”, sino que era pastor de un rebaño. Eso lo deja libre del “sistema” y logra ver las cosas desde Dios, como debe hacerlo un profeta.
La segunda lectura de Pablo a los Efesios, tiene como norte el alabar a Dios por Cristo, en quien nosotros hemos recibido toda clase bienes espirituales y celestiales. En Él hemos sido escogidos para ser santos ante Dios. Ese don de Dios es lo que quiere compartir con cada uno de nosotros.
El Evangelio de Marcos quiere mostrarnos el ministerio que Jesús les encomienda a los discípulos; es un texto lleno de significado. Anteriormente, el Señor ha sido rechazado por los suyos (“Un profeta solo es despreciado en su familia…”). La semana pasada, veíamos como el rechazo se hacía evidente en su propio pueblo; hoy vemos como Jesús envía a los suyos a anunciar la salvación a todos. El anuncio principal es a la conversión, que vendrá acompañada de gestos de misericordia; y la forma principal es ir desprovisto de todo tipo de seguridades. Ese es el modo de anunciar el reino a quienes quieran escuchar el mensaje de salvación del Reino de Dios. La misión es de todos, y vamos sin duda con el mejor de los envíos.
Aprendizaje de la Palabra:
- Libertad frente a los hombres para hablar de Dios: La impactante primera lectura, debe hacernos caer en cuenta que por nuestra vocación profética, ninguno de nosotros se debe al mundo, que no quiere escuchar hablar de Dios. En este texto podemos leer algunos rasgos proféticos, como el hablar de parte de Dios, el denunciar las cosas injustas a los ojos de Dios, el hablar siempre en nombre de Dios, y no el propio… esas cosas quedan más que claras en el texto de Amós este fin de semana. Nosotros debemos aprender de la respuesta de Amós, y librarnos del “que dirán si…” que nos paraliza y nos hace hablar otras cosas, que no siempre son de Dios. En la libertad de hijos de Dios, nosotros tenemos una vocación increíble y llena de aventuras junto al Señor. ¿En donde soy profeta? Nos preguntamos; ¿Qué es lo que hablo como profeta?, ¿qué actitudes tengo de profeta? Libertad frente a los hombres, y dependencia de Dios son las claves para respondernos a estas preguntas.
- Acogida personal del mensaje de salvación: Hay algo que salta a la vista claramente en las lecturas este fin de semana, y es la acogida del mensaje del Señor. Pablo habla de pura gratuidad de parte de Dios Padre; Jesús habla en el Evangelio de ir a anunciar a quien quiera acoger el mensaje de salvación. Esta es una de las premisas en las lecturas: la gratuidad en aceptar la salvación de Dios, y nosotros, nuestra disposición para hablar de parte de Dios.
Pidamos este fin de semana poder avanzar como profetas del Señor en su difusión del plan de salvación y tener la humildad de aceptar su salvación en nuestra historia. Amén.
sábado, junio 27, 2009
Dejándonos sanar y resucitar por el Señor
28.06.09
Lecturas
Sab. 1, 13 – 15; 2, 23 – 24
Sal. 29
2 Cor. 8, 7.9.13 – 15
Mc. 5, 21 – 43
Las lecturas de hoy nos ofrecen una visión de la misericordia de Dios, y de nuestro camino como hijos suyos. Nos hablan de sanar, porque para eso vino Jesucristo, para que bajo su contacto sanemos y tengamos vida en su nombre. Miremos las lecturas.
El libro de la Sabiduría, nos dice que Dios no ha creado la muerte como tal, que él nos ha creado para que subsistamos… las creaturas son saludables, la muerte no domina la tierra, y el hombre ha sido creado para ser incorruptible. El demonio ha sido quien ha introducido la muerte como herida del pecado; su envidia nos quiere separar del Señor, y es esto lo que el hombre debe comprender y entender para luchar por estar en vida delante de Dios. Si bien la muerte se asocia con lo físico, acá se mezcla con lo espiritual, haciendo que ambas queden ligadas a la suerte de los seres humanos. El texto pone el acento en lo significativo de la vida que Dios nos ha dado: incorruptible.
La segunda carta de Pablo a los Corintios, nos habla de la generosidad de Cristo para con nosotros, que siendo rico se hizo pobre. Nos dice que no se trata de que a costa de la riqueza de algunos otros pasen necesidades, sino más bien de que haya igualdad en todo. Las necesidades de las comunidades sin duda son parecidas a las que hoy viven muchos, y en eso Pablo quiere que se sensibilice la comunidad de Corinto, en donde realizaba colectas para ir en ayuda de otras comunidades más necesitadas.
El Evangelio de Marcos nos recuerda el poder sanador del Señor en su paso por las orillas del lago de Genesaret. Sana a la hija de Jairo, un hombre poderoso, en el trayecto a la casa de Jairo, una mujer queda sanada, y durante ese instante, muerta ya la niña de Jairo, Jesús la resucita. Si la semana pasada leíamos cómo Jesús dominaba los eventos de la naturaleza, ahora lo vemos dominando la enfermedad y la muerte… los bastiones que hacen que el ser humano se quiebre y no tenga más que hacer.
Qué podemos concluir de las lecturas de este fin de semana?
1.- Que Dios ha hecho al hombre para una vida nueva e incorruptible, en donde la muerte y la enfermedad no tienen cabida.
2.- Que Dios ha venido para ayudarnos a sanar como personas, en todo ámbito.
3.- Que Dios quiere que vivamos, que busquemos la vida y todo lo que pueda favorecer este encuentro: solo en Él encontramos esa vida que necesitamos.
4.- Vivir lejos de Dios es sinónimo de “enfermarnos”… por ello espiritualmente se nos invita a acercarnos a su presencia sanadora.
5.- ¿Dónde vamos a curar hoy nuestras enfermedades?, ¿Cómo enfrentamos nuestras muertes?... Dios nos regala vida y gracia, ¿En qué la utilizo?
Acerquémonos a Dios para sanar y resucitar de nuestras muertes y enfermedades. Amén.
sábado, octubre 25, 2008
Amar
30º Domingo del tiempo ordinario
26.10.08
Lecturas
Ex. 22, 20 – 26
Sal 17
1 Tes. 1, 5 – 10
Mt. 22, 34 – 40
Celebrar la vida que Dios nos ofrece, y aprender a caminar bajo su amparo, es el mejor de los regalos, y la más bella bendición que podemos descubrir en nuestra vida.
El libro del Éxodo, que narra la travesía del pueblo de Israel por el desierto al salir de Egipto, hoy nos habla de parte de la sociedad que de seguro era mirada en menos, o discriminada por sus pares. Nos habla de los extranjeros, viudas, huérfanos y pobres; todos ellos protegidos por Dios, pero en la sociedad israelita, y también en la de hoy, despreciados y pisoteados sin compasión. El texto, presenta esta protección a ellos como un mandato a cumplir, y advirtiendo que quienes no los respeten y cuiden, recibirán de Dios el correctivo que se merecen. Dios, que siente compasión por los más débiles, no dejará que se cometa injusticias y que éstas queden impunes ante Él. Estas leyes tan solidarias con el prójimo más desamparado, no siempre han sido respetadas… y hoy sin duda ellos son los que se llevan el peso del poder de algunos. ¿Qué haces tú al respecto?
El evangelio de Mateo, nos cita en boca de Jesús las leyes del Antiguo Testamento: Amar a Dios y al prójimo. Simple y sencillo, pero tremendamente difícil de aplicar. No hay que ser muy crítico para darse cuenta que no estamos en la mejor de las temporadas del cristianismo; que pese a vivir 2000 años después de que estos mandatos volvieran a sonar en la boca de Jesús, aún no los podemos vivir de verdad y a cabalidad. Amar… que mal henos entendido el concepto; lo reducimos, lo ocupamos para ponerlo en adjetivos de cuantas cosas se nos ocurren.
Hoy, necesitamos purificar nuestros conceptos, y mirarlos a la luz de lo que Dios nos quiere enseñar. Amar, no es otra cosa que entregarse al ser amado, poniéndose en su lugar, viviendo como Él, conociéndolo… ¿cómo hago esto con Dios? Y ni hablar del prójimo, que se reduce a mi círculo más cercano. Nos falta mucho para decir de verdad que amamos con todo el corazón a Dios y a nuestro prójimo. ¿Cuál es el principal mandamiento? Respóndetelo claramente, y mira si has sido fiel a Dios.
sábado, octubre 18, 2008
Imagen e historia
29º Domingo del tiempo ordinario
19.10.08
Lecturas:
Is. 45, 1. 4 – 6
Sal. 95
1 Tes. 1, 1 – 5
Mt. 22, 15 – 21
Este fin de semana las lecturas nos quieren acercar al tema del reconocimiento de Dios y del lugar que ocupa en nuestra existencia, en la del pueblo de Dios y personalmente en el corazón de cada uno. No tenemos que perder tiempo en esa búsqueda, ni reemplazarlo por otros, sino seguir adelante con nuestro discipulado.
Isaías tiene muy claro que Dios se vale de los hombres para realizar su bondad, e incluso de algo que puede parecer malo a los ojos de los hombres, es capaz de sacar algo provechoso a la larga. Ciro, el rey persa, ha tomado posesión de muchos lugares en donde ha extendido su imperio, entre ellos, ha llegado hasta Israel, que estaba en el destierro babilónico, y bajo una orden del rey Ciro, vuelven a sus tierras devastadas luego de la desocupación. El profeta, remarca que las cosas no pasan solamente porque si, sino más bien para demostrar que el Señor es Dios, y por ello, las afirmaciones finales sobre la soberanía del Señor, que lleva el curso de toda la historia.
Pablo le habla a la comunidad de Tesalónica sobre la elección de la que han sido objeto, y de cómo la constancia ha dado frutos también entre ellos; por ello, anima a que sigan por esas sendas de santidad y den muchos frutos en su vida cristiana.
El Evangelio de Mateo, hoy nos habla de una de las disputas entre fariseos y Jesús; los primeros, siempre buscando sorprenderle en alguna afirmación comprometedora que le signifique entrar en terreno difícil, en este caso, con la autoridad por el cobro de impuestos para el César. Jesús que sabe sus intenciones, les responde con una respuesta que seguro no esperaban: “den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”… Jesús quiere en definitiva centrar a sus interlocutores respecto del verdadero sentido del hecho de ser parte de Dios. La imagen del ser humano, es la de Dios, y por ello no debemos alejarnos de él, sin dejar de cumplir las obligaciones terrenas. La respuesta sabia de Jesús es la que nos hace descubrir la imagen que llevamos cada uno.
Puntos de reflexión:
- Cultura de la imagen: Este es un punto que sale a flote en las lecturas a raíz del Evangelio proclamado. Hoy, más que nunca vivimos una cultura marcada por las imágenes y lo que proyectamos. En el Evangelio, sin duda la imagen del Cesar en la moneda, era símbolo de poder, y por ello, influencia. Jesús al decirnos que hay que dar a cada uno lo que corresponde, nos llama fuertemente la atención respecto de qué es lo que hemos hecho con la imagen de Dios que llevamos cada uno… imagen única e irrepetible. Hoy tenemos muchas imágenes a nuestro alrededor… la de Dios, ¿dónde está?
- Dios, Señor de la historia: Probablemente Ciro nunca se enteró en vida terrena que Dios le utilizaría como instrumento para hacer que su pueblo elegido volviera a la tierra prometida. Y el César jamás pensó en que su imagen grabada en las monedas pasarían… y sin embargo, ambos quedaron solo como parte de la historia de la humanidad, como parte de la historia de un pueblo, nada más… Dios trascendió a ambas historias, y se nos revela todavía más, porque está sobre esa historia que alcanzamos a captar. Que importante hoy que vivamos descubriendo en nuestra historia personal, a este Señor que todo lo contiene y sostiene.
Le pedimos a Dios este fin de semana, reconocerlo en cada uno de nosotros, en nuestros hermanos; le pedimos al Señor de la historia, que siempre tengamos la sensibilidad para sobreponernos a las cosas que vivimos y sacar de ella el sentido original de nuestra frágil condición y creación.
sábado, octubre 04, 2008
Frutos de vida eterna
27º Domingo del tiempo ordinario
05.10.08
Lecturas
Is. 5, 1 – 7
Sal. 79
Flp. 4, 6 – 9
Mt. 21, 33 – 46
Hoy nos reunimos ante
Isaías nos hace retomar el tema de la imagen de la viña para hablar de la relación de Dios con el pueblo de Israel; la viña del Señor, la que Él ha plantado con cuidado, cariño, preocupándose de que tenga buena tierra, sin piedras, de cepas escogidas… pero a pesar de todo el cuidado y atención, no produce los frutos esperados… solo da frutas agrias: el Señor se pregunta ¿Qué mas se podía hacer por mi viña que yo no haya hecho?... Por ello, la sentencia es fuerte: derribaré su cerco para que sea pisoteada, no será podada ni caerá agua sobre ella…
Pablo en la carta a los Filipenses, invita a la comunidad a no estar angustiados y abandonarse a la oración y acción de gracias en todo momento para alcanzar la paz de Dios que supera todo lo imaginable. Además, nos invita a tener sentimientos nobles, verdaderos, justos, puros, amables y dignos de honra… Hacer notar que la paz aparece mencionada dos veces, lo que demuestra que ese era el deseo de Pablo para esa comunidad, convulsionada talvez por problemas internos.
El Jesús que nos muestra Mateo no se cansa de hablarnos del trabajo en la viña del Señor; hoy, una nueva parábola – que en contenido del mensaje se parece mucho al texto de Isaías – nuevamente nos pone en alerta respecto del tema: hablando a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo les habla sobre el cuidado de una viña en donde los trabajadores no hacen bien su trabajo, y terminan matando a los enviados del señor del viñedo, incluyendo a su propio hijo… la crítica va dirigida a los dirigentes de Israel, que no han sabido administrar convenientemente esa viña confiada a Dios – el pueblo de Dios – haciendo que peligre la permanencia al cuidado de ella para ser entregada a otros trabajadores más fieles. Claramente nos habla el texto sobre la fidelidad y la administración de las cosas de Dios, sabiendo que solo somos servidores, no los dueños de ella.
Idea para rezar:
- Dar frutos: Es lo más lógico que se deduce al leer las quejas de Dios en las lecturas proclamadas… ¿porqué si Dios lo ha hecho todo bien nosotros no hemos podido estar a esa altura? La respuesta puede estar plagada de excusas: que no sabemos bien, que no conocemos a Dios, que nos preocupamos por otras cosas… en fin… ¿Qué frutos doy hoy?, ¿amargos, dulces? Pablo nos da varios ejemplos en la oración que nos propone.
sábado, septiembre 27, 2008
Fidelidad a la Voluntad del Padre
28.09.08
Lecturas
Ez. 18, 24 – 28
Sal. 24
Flp. 2, 1 – 11
Mt. 21, 28 – 32
Este 26º fin de semana del tiempo ordinario reaparece este último fin de semana, destinado también al Día de la oración por Chile, que litúrgicamente hasta el año pasado se celebraba la festividad externa de la Virgen del Carmen. Miremos las lecturas de este fin de semana.
Ezequiel, el profeta de la primera lectura, nos advierte sobre la forma de proceder en el camino de la vida: el justo, debe perseverar en la conducta recta y justa para alcanzar la salvación, y no desviarse por malos caminos; y el malvado, la invitación es a cambiar las actitudes para lograr así llegar a la Vida. ¿Cómo podrá vivir quien comete males? Como la invitación del profeta apunta a un cambio de vida para bien, o a perseverar en ella si actuamos bien, nosotros estamos invitados a caminar bajo esa premisa: Practicar el derecho y la justicia para preservar la vida junto a Dios.
De unidad en la comunidad, entre los hermanos nos habla Pablo en la carta a los Filipenses: “tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento”. Esa es la clave del fruto del Espíritu en una comunidad que sigue al Señor, y a quien exalta como Señor, ante quien se dobla toda rodilla en el cielo y la tierra… Esta cualidad, propia de la Iglesia, se ve rota muchas veces por el pecado, por la desobediencia y por intereses egoístas entre nosotros.
El Evangelio de Mateo, continúa hablándonos de trabajo en la viña, sobre las actitudes que tenemos cuando Dios nos pide algo. A través de una parábola, en la que un padre con dos hijos a quienes manda a trabajar (con diferentes respuestas), Jesús nos enseña sobre el arrepentimiento y el si que debemos dar a Dios Padre. Un hijo le responde al padre que no irá a trabajar, pero finalmente va, mientras el segundo dice que irá, pero en realidad, no lo hace… “¿Cuál de los dos cumplió la Voluntad de su padre?” Pregunta Jesús a los sumos sacerdotes y ancianos, y la obvia respuesta sirve para llamarnos a arrepentirnos y para revisar nuestros innumerables “si” que hemos dado a Dios tantas veces en promesas.
Parámetros de acción:
- Arrepentimiento y vida plena: La llamada del profeta Ezequiel, nos ayuda a darnos cuenta de que el arrepentimiento nos trae muchos beneficios: Si el malvado se arrepiente y cambia de actitud, encontrará la vida; por otro lado, en el Evangelio, el primero de los hijos, el que no había querido ir a trabajar a la viña, nos dice el texto que “se arrepintió y fue”… Así descubrió seguro el valor de una respuesta correcta y corregida, que le significaría tener el querer de su padre. Nosotros tenemos que aprender mucho de estas dos invitaciones a vivir de verdad la vocación a la que Dios nos tiene invitados. Seguro el cumplimiento de esa voluntad nos traerá vida verdadera y sana junto a Dios.
- Unidad: La comunión a la que se nos invita pasa por reconocer al Señor en todo momento, y eso se ve reflejado por ejemplo, en el perfecto cumplimiento de la voluntad del Padre que nos envía a trabajar a su viña. Pablo nos dice que tener un mismo corazón, un mismo amor y pensamiento, nos ayudará entre nosotros y también nos servirá para reconocer al Señor Jesús.
- Revisemos nuestros “si” y nuestra fidelidad al Señor: Este es un punto alto en las lecturas proclamadas. ¿Cuántas veces hemos dicho al Señor que si y no hemos cumplido? El texto del evangelio hoy nos evidencia que no basta decir un si, porque nuestra actitud al final puede ser muy distinta. ¿De qué nos servirá dar nuestra palabra si no somos fieles? La acusación de Jesús va directo a aquellos que se creen justos y que cumplen la voluntad de Dios. ¿Con cual de estos dos hijos nos identificamos actualmente?, ¿Qué cuenta más, nuestras respuestas verbales o nuestras actitudes?
Pedimos al Señor en este fin de semana hacer la Voluntad del Padre Dios, que es bueno con todos – justos y pecadores – y que a cada uno nos da la oportunidad para rectificar nuestra respuesta primera. Que la Santísima Virgen nos enseñe el camino de la fidelidad y cómo decir Si a Dios en la palabra y los actos. Amén.
sábado, septiembre 13, 2008
El Amor sin límites...
14.09.08
Lecturas:
Eclo. 27, 30 – 28, 7
Sal. 102
Rom. 14, 7 – 9
Mt. 18, 21 – 35
Al entrar en este Mes de Septiembre, en la Iglesia se nos incentiva a la lectura orante de la Biblia, o sea, leer la Palabra de Dios y hacer eco de ella en mi vida; dejar que me interpele, y aplicarla a algo concreto en mi existencia. Como católicos, debemos acercarnos a la Palabra de Dios, depositario de la fe que profesamos, siempre sabiendo que es Dios quien nos habla a través de ella. En este fin de semana, se nos habla de perdón de las ofensas y de olvido de la antigua ley del talión.
El libro del Eclesiástico, nos dice que el “rencor y la ira son abominables”, porque terminan haciendo un gran daño a la persona, quien frente a Dios deberá rendir cuentas de sus actos. Positivamente, podemos decir que Dios quiere que el hombre crezca en virtud, que abandone sus obstinaciones que lo separan de quien le ha hecho daño, y mire hacia el futuro en una comunidad abierta al diálogo y el perdón. Aprender a ser hermano, y sobre todo humano en todas las relaciones con otros: “Perdona el agravio de tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados”. La misericordia es la clave en esta lectura.
La segunda lectura, tomada de la carta de Pablo a los romanos nos dice que somos de Dios, en la vida y la muerte: estamos en sus manos gracias a la Redención del Señor Jesús. Si no fuera por Él, seguro ni la vida ni la muerte tendrían un destino claro; pero para el cristiano toda la existencia queda redimida al estar en sus manos.
Mateo, el Evangelista, nos plantea la misma disyuntiva que veíamos en la primera lectura: el perdón y la misericordia. “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?” La respuesta de Jesús es clara y contundente: “Hasta setenta veces siete ”, o sea, siempre. El hombre no puede quedarse con el rencor y debe perdonar para que Dios le perdone. Así lo expresa claramente Jesús luego en la parábola del hombre que es perdonado por la tremenda deuda que tiene con su señor, pero que no es capaz de perdonar una pequeña deuda de un hermano suyo. ¿Cómo pedir misericordia por las debilidades propias si no estoy dispuesto a darla y ofrecerla a los demás?
Aprendizaje de la Palabra:
- Perdón y justicia: una de las primeras cosas que se nos presenta como disyuntiva en las lecturas de este fin de semana es ¿Qué pasa frente al tema de la justicia? Si pensamos en el principio jurídico de justicia, de dar a cada uno lo que le corresponde, ciertamente la Palabra de Dios hoy nos ilumina más que nunca: Dios es Justo, y Él se encargará de hacerla valer frente a su Presencia. El hombre, junto con buscar esa justicia (acusarse de la deuda, de acuerdo al Evangelio), solo puede pedir misericordia y esperar a que su Señor le perdone la deuda, pero para que así sea, pero la deuda queda saldada frente al Señor cuando nos olvidamos de ella y somos capaces de dejar atrás esa deuda que otros tienen; el Padre Nuestro nos ofrece luz en esa oración respecto del tema.
- El perdón nos enriquece: Hoy el mundo cada vez es más conciente de sus derechos y exigimos justicia frente a lo que consideramos una injusticia en contra nuestra. Es un valor muy apetecido y que cuenta mucho… no así el perdón, que es visto como una debilidad o incluso una estupidez… pero la ilógica de la palabra de Dios nos invita a perdonar, de acuerdo al mismo ejemplo del Señor al morir por nosotros, y alcanzar justicia por nosotros, que no podíamos reconciliarnos solos con Dios. El perdón que Dios ofrece en su Hijo en la Cruz es tremendamente más infinito que el perdón que nosotros podemos ofrecer a nuestros semejantes, y por ello, cada vez que perdonamos, estamos matando al odio y las iras para dar paso a la infinita misericordia de Dios a quien le dejamos nuestra justicia en sus manos.
- Superar los rencores y las iras: Cada cual en su corazón seguramente tiene que hacer algo en este respecto… ¿Cómo lo hago? Solo amando de verdad. El amor no se calcula, ni siquiera con el número siete, porque el amor es infinito, es el Siempre de Dios entre nosotros, es la respuesta más clara y rotunda frente al pecado. No dudemos en perdonar y tener misericordia, y así seremos libres para agradecer al Señor.
Le pedimos a Dios poder ser siempre suyos, dejar atrás rencores, ofensas e iras, y comenzar a ser discípulos misioneros que llevan el Evangelio del Amor a todos los rincones. Amén.
